Propuesta para una evaluación de la programación de aula como promotora de salud.
Propuesta
para una evaluación de la programación de aula como promotora de salud.
La programación de
aula (PA) constituye el tercer nivel de concreción curricular, quedando
fundamentada y justificada en base al primer y segundo nivel. De aquellos
principios expresados por Lorenzo (1992) que han de inspirar la programación de
aula, quizás sea el de flexibilidad el que cobre mayor interés como
fundamentación del presente trabajo. Bajo este principio la revisión o el
seguimiento de todo el proceso de enseñanza-aprendizaje se convierte en un
factor clave. Se trata de ir adecuando de forma continuada la planificación
realizada y comprobando su grado de cumplimiento. En la práctica docente esto
implica que la programación ha de ser susceptible de modificación durante su
puesta en práctica siempre y cuando, mediante un proceso evaluativo de carácter
continuo, el profesor lo considere necesario.
¿Están especificados
los objetivos y contenidos de hábitos de salud referentes a conceptos,
procedimientos y actitudes? En el momento en que la PA sirve de guía y
orientación al profesor en su práctica docente, entendemos que aquello que no
quede recogido en la misma no va a constituir una búsqueda intencionada en la
intervención docente. Resulta evidente, por tanto, que, si pretendemos hacer
transversal un contenido, éste ha de estar presente en nuestras unidades de
trabajo, y por tanto tiene que reflejarse en la PA. Igualmente, tanto los
objetivos como los contenidos referentes a salud han de estar planteados en sus
tres vertientes, es decir, referidos a conceptos, hechos o principios,
referidos a procedimientos y referidos a actitudes, valores y normas. Solamente
con una orientación de los objetivos y contenidos llevada a cabo bajo estos
tres ámbitos podremos lograr un tratamiento de la salud acorde con la
concepción actual de la misma, la cual alude a una triple perspectiva: física,
psicológica y social.
EL PROFESOR EN LA EDUCACIÓN PARA LA SALUD
¿Es un modelo de hábitos saludables?
Dentro de los procedimientos que
posibilitan la construcción de una actitud, la cual supone el preámbulo para la
realización de una conducta, la identificación se muestra como un mecanismo
mediante el cual el individuo adquiere, refuerza o modifica sus actitudes
(Tercedor, 1998). Este mecanismo considera la influencia de aspectos afectivos
y psicológicos de determinadas personas o grupos sobre el individuo. Ejemplos
evidentes que pueden provocar una identificación son los padres con su
influencia hacia los hijos, el ídolo deportivo que genera practicantes de dicho
deporte y refuerza a los que ya lo son, los amigos como grupo que influye sobre
el individuo, y con un gran interés para nosotros, el profesor o profesora y su
influencia sobre el alumnado.
¿Impulsa la emancipación y la
autoestima en los alumnos?
La emancipación, entendida como
el grado máximo de autonomía en la práctica de actividad físico-deportiva, es
uno de los objetivos prioritarios en cuanto a la adopción de la práctica de
actividad física como hábito de vida. Para lograr esta autonomía plena es
fundamental que se fomente la misma de forma progresiva a lo largo de la
Educación Obligatoria, permitiendo así que el alumno-a logre el máximo nivel de
autonomía que quedaría reflejado en una autogestión de la práctica de actividad
físico-deportiva.
¿Fomenta un espíritu crítico en
los alumnos?
Dentro de los modelos de
Educación Física y salud propuestos por Devís y Peiró 0992), el modelo
sociocrítico representa una de las opciones junto al psico-educativo y al
médico. Coincidimos con estos autores en apostar por un modelo holístico,
cuestión que sin embargo no impide que en determinadas circunstancias destaque
un modelo sobre los demás. Así, con el modelo sociocrítico se pretende que el
alumno-a tome conciencia de aquellas circunstancias de índole social que pueden
influir sobre determinadas conductas de las personas; luego el profesorado de
Educación Física que aborde la educación para la salud debe contribuir a que
los alumnos-as sean críticos ante cuestiones, como los espectáculos deportivos
y los valores que fomentan, el consumismo asociado con la ropa y material
deportivo, las prácticas deportivas que se realizan según el nivel
sociocultural, etc.
CONCLUSIONES
- Incluir en la programación de aula aquellos objetivos y contenidos referentes a la salud que sean adecuados a la edad y nivel de los alumnos-as, organizándolos de forma que permitan un uso adecuado de instalaciones y materiales, al mismo tiempo que deben presentar una adecuada distribución temporal tanto en la sesión como a lo largo del propio programa.
- Facilitar la participación con éxito de todo el alumnado, planteando para ello contenidos y actividades que no impliquen eliminación o selección, y llevando a cabo las adaptaciones curriculares pertinentes cuando sea necesario.
- Potenciar la motivación, la autonomía y la autoestima en el alumnado, como elementos que favorecerán su participación en actividades físico-deportivas durante el segundo y tercer tiempo pedagógico.
- Evaluar el grado de consecución de los objetivos de forma coherente con el programa, otorgándole al sistema de evaluación fundamentalmente un carácter continuo y formativo. Ser conscientes como profesores de que somos modelos de transmisión de actitudes, valores y conductas relacionados con la salud.


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